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domingo, 29 de abril de 2012

Coca-Cola y Spotify. Hasta que la muerte los separe

Como ya comenté en otro post, una tendencia que veníamos observando desde hace ya un tiempo es la de vincular las marcas con contenidos diferenciales. Contenidos que dotan a las marcas de una asociación de atributos y a su vez crean engagement.

Eso bien lo saben los de Coca-Cola. Recientemente, se ha publicado que Coca-Cola y Spotify han firmado un acuerdo global en el que la plataforma de música social, de origen sueco, pasa a ser “la plataforma musical oficial” de la firma de refrescos. Y que incluirá a Spotify en su timeline del facebook oficial, con millones de fans expectantes a la nueva plataforma musical.

Spotify, que aunque lleva solamente desde el 2008 actuando en el escenario de explotación de contenidos, únicamente en Europa ya cuenta con más de 10 millones de usuarios, de los cuales 1 millón son de pago. Y mientras tanto, el aterrizaje al mercado estadounidense se ha visto reforzado con este acuerdo de negocios bilateral.


¿Qué ha visto el gigante de los refrescos en una compañía aún en crecimiento?

Que una firma que cuenta con tantos años en su haber, pero que sigue manteniendo una personalidad joven y dinámica, no es de extrañar que invierta grandes ingestas de dinero en sponsorizar este tipo de actividades.  No en vano, necesita beber de aquellos “cálices sagrados” que se va topando y que busca sin cesar, para poder mantener esa eterna juventud.

En este caso, el negocio está claro. Acercarse a un target group joven, amante de la música y sociable, muy sociable. Representan un público muy fiel a sus marcas, que tienen actitudes muy emocionales hacia lo que consideran de su agrado y son muy selectivos. Tienen una gran capacidad de asociar acciones positivas o negativas con marcas y/o entornos concretos dependiendo del contexto. Aparte de eso, tienden a compartir sus experiencias de ocio a través de las redes sociales, hecho que magnifica el alcance de los mensajes publicitarios vertidos.

Además, no debemos olvidar que en Spotify les van a encontrar en un momento agradable del día, el momento en el que se escucha música, lo cual da pie a una mayor predisposición a la hora de atender mensajes publicitarios.Y como reza su eslogan "destapa la felicidad", es importante encontrarse con el consumidor en esos momentos felices que cada día escasean más.

Dicho esto, no queda más que aplaudir la maniobra estratégica que ha realizado la compañía estadounidense. Mientras tanto, se adelanta a la competencia y se posiciona favorablemente, en lo que se prevé una batalla global por conseguir la asociación con los contenidos y sus respectivas plataformas de explotación. 

No solamente en las redes sociales reside el preciado valor añadido, hay que seguir explorando los nuevos soportes...


miércoles, 18 de abril de 2012

Segmentos de Lujo: Cartier

A la hora de definir una campaña de marketing y de comunicación para organizaciones o productos, resulta una labor fundamental definir certeramente el target o grupo destinatario, para así poder conseguir unos óptimos resultados.Como es lógico, cada servicio, cada producto o cada marca, tienen grupos de consumidores más atractivos que otros,  es por ello que se antoja fundamental discernir los unos de los otros. Y para ello se segmenta el mercado.


La Odisea de Cartier
En el segmento de la alta joyería, nos encontramos con este fabuloso spot realizado para la casa parisina Cartier. Producción que ha llevado dos años de elaborado trabajo y que ha sido realizado con motivo de sus 165 años de historia. En este spot, según se ha comunicado, la firma quería transmitir sus valores y fuentes de inspiración enraizados a lo largo de su historia.


Sin entrar en detalles técnicos ni de producción ni de creatividad, reparamos en curiosos guiños a las culturas rusa, india y del lejano oriente. Lugares en los que Cartier tuvo un profuso negocio en sus comienzos, y que coincidentemente resultan ser lugares que a día de hoy conforman el mayor nicho de mercado creciente en los segmentos de lujo.  

A mi parecer, no es ninguna casualidad que se haya empleado este tipo de vínculos para realizar la campaña, cuando todos sabemos que existe una reñida lucha por captar la notoriedad de estos nuevos públicos. Máxime cuando sabemos que cuentan con un poder adquisitivo cada vez más importante y están deseosos de adquirir productos de lujo occidentales, tales como los que comercializa Cartier.

Analicemos unos cuantos elementos que se emplean como guiños a estas culturas:


  • Leopardo: símbolo animal de la marca joyera, que se utiliza como metáfora del recorrido de la marca por el mundo y que ha estado siempre vinculada con la misma.
  • Rusia: Ciudad ambientada en la época zarista, trineo e indumentaria típicos de la región, vínculo histórico con la aristocracia rusa.
  • Lejano Oriente: aparecen distintos elementos, pero se destacan el Dragón y la muralla, muy presentes en la cultura china y en las colecciones de la firma.
  • India: Elefante sagrado, una especie de Taj Mahal… Pierre Cartier trabajó para los encargos de los marajás de aquél entonces y la marca quiere captar a la nueva jet set.
  • Medio Oriente: el desierto que aparece quizás sea un guiño a los países sauditas, teniendo en cuenta lo fieles seguidores de la marca francesa que son. (Una interpretación muy personal).
  • París: Al igual que el leopardo, la capital francesa es la referencia por antonomasia al buen gusto y glamour que la firma joyera transmite y quiere transmitir.

Está claro que en esta fuerte campaña nada se ha dejado al azar, y que todos y cada uno de los elementos puestos en escena, han sido meticulosamente seleccionados para posicionar a la marca de lujo francesa en un lugar privilegiado para liderar el escenario internacional de su segmento. Como dirían por allí: chapeau!

Disfrutadlo... 



Web realizada Ad hoc: "La Odisea de Cartier"


viernes, 13 de abril de 2012

Valor añadido a la web de empresa (Guggenheim)

Publicado en Komunika.info (19/03/2012)

Parece ser que las marcas empiezan a buscar un valor añadido que las catapulte hacia una senda de experiencias participativas con el usuario o cliente potencial. Para ello, podemos observar que la tendencia está encaminada a aportar un vínculo más social y cercano que haga de la relación empresa/cliente algo más que un mero negocio.
El trueque de intereses ahora va más allá, incluso la socialización que se está planteando puede llegar a convertirse en una experiencia social equiparable al de las redes sociales. Las websites de las empresas importantes (no confundir con webs corporativas) ofrecen, cada vez más, soluciones abiertas para entablar ese anhelado vínculo emocional. Como resultado nos encontramos en las mismas páginas web con aplicaciones multimedia destinadas al entretenimiento (música, juegos, videos…), contenidos de información adicional (blogs, enlaces a cuentas en redes sociales), actividades culturales…
Un ejemplo de ello lo tenemos en la website del museo Guggenheim de Bilbao, que en una estrategia para potenciar los usuarios más asiduos introdujo el programa “Amigos del museo” que  a su vez, cuentan con su propio “txoko de amigos” en la propia web.
No contentos con ello, recientemente han integrado una aplicación con la que los visitantes del museo podrán realizar una especie de diapositiva. Esta iniciativa llamada Cuéntales tu visita, propone al visitante realizar un pequeño montaje con fotos propias de su visita, textos explicando las sensaciones y música a seleccionar. Después, quedaría compartirlo con las amistades mediante las redes sociales y que aquellas, una vez hechizadas mediante el “contenido social”, terminen animándose a visitar el museo.
Sin duda la experiencia en la que el consumidor y la propia marca van de la mano es la pauta que están marcando las nuevas relaciones multidireccionales, así como la influencia de las redes sociales en el día a día de las personas. Por otro lado, las vertientes de contenidos online no sólo están enfocadas a un modelo de negocio que las explote, sino que también sirven de puente para ganarse a un público cada vez más selectivo y menos fiel a las marcas de consumo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Product Placement I: El Escritor (The Ghost Writer)

Esta película de suspense dirigida por Roman Polanski y plagada de actores sobradamente conocidos como Pierce Brosnan, Ewan McGregor o Kim Cattrall (Sexo en Nueva York) entre otros, muestra claramente la importancia del Product Placement para las grandes firmas.

En este film protagonizado por Ewan McGregor, la marca bávara BMW vuelve a tomar importante relevancia en el transcurso de la historia, como en el caso del post KTM vs BMW. Aunque en este caso no se trata de la promoción de una moto sino del BMW X5, modelo que se estrenó en fechas cercanas a la película.

Así pues, ya al comenzar la historia, se muestran unos cuidados planos en los que figura solamente el nuevo modelo del X5 como si de un spot se tratara. Una técnica que personalmente me llamó mucho la atención; ya que en una sala de cine, sin título ni crédito alguno que situara al espectador en el comienzo del film, se hacía paso la mencionada escena como si de otro anuncio más se tratara. Pero con elementos que llamaban especialmente la atención. 

BMW X5. Promocionando modelo y film en el aeropuerto de  Munich
Como es de costumbre y más si cabe en el caso del Product Placement automovilístico, los festivales y los eventos promocionales que rodearon a The Ghost Writer estuvieron siempre escoltados por portentosos modelos de la casa alemana.

Obviamente BMW no ocultó su “orgullo” por aparecer en el film y en los ademanes promocionales, así podemos ver un video en su canal oficial de youtube.


La técnica del product placement es en definitiva una herramienta efectiva para llegar a públicos de modo masivo, infiltrándola en series o películas de forma más o menos sutil.

martes, 13 de diciembre de 2011

Reputación Online: Nos afecta a todos

Las personas que trabajan en gestionar la reputación de marcas comerciales, desde las grandes corporaciones hasta aquél pequeño empresario, se han topado con un cambio sustancial propiciado por la aparición del mundo web 2.0.

Las marcas de hoy en día no son sordas, o al menos no deberían serlo, ya que el público ha pasado de únicamente escuchar su mensaje unidireccional, a hablar e interactuar.

Desde los orígenes de este fenómeno, se ha venido creyendo que el público solamente se dirige a espacios en internet para hacer crítica con mala baba, pero mucho más lejos de la realidad, las marcas que han sabido gestionar bien su reputación online, han conseguido establecer sólidos vínculos con consumidores potenciales. Incluso en algunos casos han logrado los preciados evangelizadores, aquellos que pregonan por los cuatro vientos las virtudes de sus marcas más preciadas y las defienden ante detractores.

Por eso, se ha vuelto esencial hacer especial hincapié en lo que se comenta sobre nosotros en el entorno 2.0, ya que si no atendemos a las demandas (lógicamente las coherentes), nos puede pasar factura y puede derivar de un tema anecdótico a un grave problema de imagen.

Empresa que ofrece de esta manera sus servicios de gestión en reputación online

En el caso que os mostraré ahora, los establecimientos que sirven “preparados de alcohol”, quedan sometidos a la dura crítica del consumidor de a pie (éste que quiere conocer la opinión de los demás y que va a actuar en consonancia). En este espacio, el usuario denuncia a los que supuestamente utilizan bebida de “garrafón” para sus tragos, pero también premia a aquellos que lo hacen bien. Y como se dice: "en el reino de los ciegos el tuerto es el rey".

Evidentemente, un buen gestor de marca tendría que estar atento a los indicadores que se le pudieran estar dando para tomar medidas al respecto. Procurando actuar, antes de que el objeto de las críticas se convierta en una etiqueta negativa, que a posteriori fuera imposible de modificar.

¿Sabes lo que bebes? > http://www.guiagarrafon.com/

domingo, 20 de noviembre de 2011

KTM vs. BMW. El caso Ewan McGregor

Oportunidades para gestionar la marca

Allá por el año 2003, el polifacético actor Ewan McGregor y su amigo, el también actor Charlie Boorman emprendieron un largo viaje. Este proyecto consistía en una ruta motera que los llevaría de Londres a Nueva York, atravesando Europa Occidental y Central, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Mongolia, Siberia, Canadá y EEUU. Toda una hazaña para estos intrépidos aficionados del motociclismo.

Tras haber acordado que iban a realizarse una serie de programas documentales y un libro con el material recopilado, los chicos del proyecto lo vendieron como una importante oportunidad para que alguna marca motera los patrocinase. Así pues, se pusieron en contacto con dos prestigiosos fabricantes de motocicletas todo-terreno. Charlie estaba prendado de las motos que llevaban la firma austríaca KTM, McGregor sin embargo era partidario de hacerse con unas de la casa bávara de BMW.



Finalmente, McGregor cedió viendo lo ilusionado que estaba su amigo y se disponían a hacerse con las KTMs. Pero cuál fue su sorpresa al recibir una llamada en la que se les comunicaban que tras un estudio de un experto, la marca austriaca no veía viable su proyecto, aduciendo altas posibilidades de no ser exitoso. Alegaban que podría conllevar una publicidad contraproducente con lo que viene siendo su mayor baza: la dureza y fiabilidad de sus motos.

                       
                Capítulo en el que KTM comunica que NO va a embarcarse en la aventura

Se podría decir que la marca KTM perdió una oportunidad de demostrar cuan duras eran sus motos y la desconfianza propició que la casa bávara se llevase el gato al agua. Y así, comenzaron el viaje con tres motos BMW 1150 GS Adventure (Dos para los actores y una para el cámara).

Por el contrario, BMW adoptó una filosofía a lo largo del viaje en la que se veía que su producto era robusto, de gran calidad y de diseño exquisito. No obstante, también enseñó que incluso la mejor de las máquinas puede sufrir percances (algo que va de la mano con el espíritu de aventura) y enseñaron sin tapujos como reparaban las pequeñas averías que se iban formando.

Al final, la aventura se saldó positivamente y tras duras semanas de motociclismo extremo, consiguieron llegar victoriosos a Nueva York. La serie se emitió y tuvo un éxito de audiencia y de seguidores fieles bastante considerable. En los foros especializados hicieron ruido y las máquinas cobraron protagonismo.

Con todo ello, KTM una marca especialista en cross y off-road perdió la oportunidad de hacerse con un público más amateur y no tan especializado (de competición). Mientras que, BMW con su modelo GS Adventure dio en la diana y se ganó al mayor mercado que pueda haber en este ámbito. Gente como Ewan McGregor y Charlie Boorman, que eran unos simples aficionados al motociclismo, de tal manera que conseguían transmitir mayor cercanía al cliente potencial de las BMWs dotando a éstas de una importante notoriedad de marca en el segmento.

Evidentemente, otras firmas productoras de equipamiento y relacionadas con el mundo de la motocicleta no dudaron en esponsorizar el material del proyecto. Además de las BMW's, participaron marcas de peso como Belstaff, Explore!, Michelin, Mitsubishi Motors, Nissan, Nokia, Total Excellium y Touratech.

En conclusión, para la casa BMW supuso un importante incremento de ventas en el segmento y una notoriedad fidelizadora brutal; mientras que KTM lamentó una de las mayores oportunidades para hacer branding que ha tenido después del Paris-Dakar.

*Recomiendo el visionado de la aventura y su segunda temporada.

martes, 29 de marzo de 2011

Amor Como Concepto de Venta

El amor es algo tan ambiguo, que tratar de definirlo es comparable con intentar encerrar en pequeños frascos, las fragancias que nos rodean a lo largo de nuestros días. Los grados del sentir son efímeros al mismo tiempo que cambiantes, siendo eso básicamente lo que mantienen en común unos tipos de amor con otros.

Pero lo que sí es cierto, es que existen innumerables tipos de amor que varían según enfoques. Es decir, pueden estar dirigidos hacia personas, objetos, principios, identidades y un interminable etcétera. Ese amor puede canalizarse de las maneras más remotas que podamos imaginar y en muchas ocasiones puede rozar incluso la mayor de las obsesiones frenéticas.

Aunque como he comentado, exista un inmenso abanico de tipos de amor, yo me explayaré sobre uno en particular, del cual pocas personas –mercadotécnicos y similares aparte- son conscientes, a pesar de que la mayoría lo padezcan. Este amor es el que se sufre hacia las marcas concretamente; incluso los más escépticos lo padecen.

Para explicar este fenómeno nos tendríamos que trasladar a épocas muy lejanas. Pero para entender su significado contemporáneo, tendríamos que partir del siguiente hecho: Los causantes de dicho amor por las marcas, fueron los agresivos mecanismos de marketing que se implantaron y que han ido evolucionando hasta el día de hoy. Siendo más exactos, se creó un sistema para dar rienda a la producción proveniente de la macro-industrialización que se estaba dando. En la medida que aparecían muchas firmas para un mismo producto, las marcas servían para que el consumidor pudiera diferenciar la una con la otra –su procedencia y en definitiva lo que había detrás de ese producto en cuestión-. Ya no era el producto de fulanito  de tal, sino que eran grandes compañías que operarían tanto regional, nacional o incluso internacionalmente.

Ante tanto producto, que a priori se antojaba uno igual del otro, las marcas se vieron obligadas a evolucionar y crearse una identidad propia. El consumidor, confuso con tanta posible elección se decantara así por el producto en cuestión y finalmente pasara por caja.  Así pues, dejando de dar mera importancia al producto en sí, se empezó a “vender” la marca, de tal manera que con el paso del tiempo una misma marca ofrecía distintos productos, despojándose en gran medida de la relación directa que estaba arraigada entre marca-producto.

Por otro lado, no es harina de otro costal, el hecho de que todo consumidor tiene en su subconsciente almacenadas unas marcas concretas. Marcas que le transmiten una serie de valores como puedan ser confianza, seguridad, prestigio o incluso cutrez e indecencia. Encontramos de esta forma, que este tipo de amor -como la gran mayoría-, tiene una estrecha conexión con estímulos psicológicos que operan en nuestra mente.

Y es que, es tal la evolución que ha sufrido este tipo de amor en la sociedad, del que pocos o nadie escapa, que nos encontramos ante un fenómeno que pueda incluso traducirse en forma de vida. Porque vivimos de lo que consumimos (así es, vivimos en una sociedad donde el consumo está a la orden del día guste o no) y no podemos negar el hecho de que siempre que vayamos a adquirir o a consumir algo, nuestro amor hacia la marca está presente y pegando fuerte.

Mucha gente cree que esto se limita solamente a ir a una tienda de ropa y comprar “la marquita”, pero en nuestro día a día tomamos muchas decisiones vinculadas con este amor bastardo. Un ejemplo claro de este fenómeno son las compras del supermercado y el autoengaño que nos hacemos muchas veces al justificar porqué éste en vez de el de marca blanca, siendo la última más barata. O cómo escogemos un restaurante y no el otro, cuando el “menú del día” es idéntico, pero el que descartamos es algo más barato. O cuando simplemente dudamos entre dos productos de higiene similares (véase champú) pero resulta que uno pertenece a nuestras marcas “queridas”, aunque terminemos pagando algo más por llevárnosla. 

El amor hacia la marca lleva implantado hace décadas en nuestra sociedad, pero a mi entender ha cobrado su máxima expresión hoy en día, con ejemplos del estilo de la compañía Apple. Esta marca tiene fanáticos por todo el mundo que esperan con gran ansia el avance de algún producto que comercializan. Es por todos sabido, que en general cuestan (los productos Apple) una cantidad considerablemente más alta que los otros de su segmento. Ante este hecho, muchos acérrimos a la marca, se escudan en la calidad de los productos, el diseño, la exclusividad…(disonancia cognitiva) ¿A caso es exclusividad tener un dispositivo, el cual vas a ver repetido, al menos diez veces en un día? 




Con todos mis respetos hacia los consumidores de esta marca, diré que no deja de ser, una vez más, uno de los miles de mecanismos mercadotécnicos que hacen que nos enamoremos de una marca o de otra; una cosecha que ha sido fruto de arduos años de trabajo comunicativo. De carácter corporativista, pero siempre desde una perspectiva buen rollista e independiente hacia las demás marcas, es decir, ha logrado transmitir unos valores con los que ha llegado a un amplísimo mercado y se ha desmarcado como marca; acompañado, como esmeradamente se han encargado de ello, de unos productos que respondieran a esos valores de marca anteriormente trabajados.

Parece que en el caso de Apple, el Cupido de la manzana mordisqueada tiene flechas para dar y tomar… Y las que pega, pega fuerte de verdad. ¡Puro Brand Management amigos!



Podemos ver como el mismo spot del Ipad 2 se titula "Love", dejando entrever cual es su principal baza.